Desde la reforma de 2023, el capital social mínimo para constituir una SL es de 3.000€, y debe estar íntegramente desembolsado en el momento de la constitución. Pero "mínimo legal" no significa "suficiente para tu empresa". Elegir el capital social sin pensar en las implicaciones es uno de los errores más comunes —y más silenciosos— al fundar una sociedad.
El capital social es la cifra que aparece en los estatutos y en el Registro Mercantil como aportación inicial de los socios. No es una cuenta de ahorro de la empresa —puede gastarse en los primeros meses en salarios, alquiler u operaciones—, pero tiene consecuencias contables y legales importantes.
Confundir capital social con "el dinero que tiene la empresa" es un error habitual. Una empresa con 3.000€ de capital puede tener 500.000€ en cuenta si ha recibido inversión o generado ingresos. El capital es una cifra contable, no el saldo bancario.
La LSC obliga a disolver una sociedad cuando las pérdidas reducen el patrimonio neto por debajo de la mitad del capital social. Con 3.000€ de capital, la obligación de disolución se activa cuando el patrimonio neto cae por debajo de 1.500€.
Para una empresa en crecimiento que incurre en pérdidas los primeros años —algo perfectamente normal— esto puede activar obligaciones legales molestas y costosas.
Un capital de 3.000€ no impide operar, pero en determinados sectores o para ciertos contratos, los clientes o socios comerciales revisan el capital social en el Registro Mercantil. Un capital muy bajo puede generar preguntas. En procesos de financiación bancaria, también puede influir en la percepción de solvencia.
Si hay dos socios que aportan 1.500€ cada uno para una empresa que va a facturar 300.000€ al año, la cifra de capital no refleja en absoluto la realidad económica del negocio. Esto no es ilegal, pero puede generar disfuncionalidades en la relación entre socios a la hora de discutir valoraciones o entradas de inversores.
No hay una respuesta universal, pero hay criterios útiles:
Regla práctica: pon un capital que no te provoque problemas contables en los primeros dos años. Si esperas pérdidas iniciales, un capital de 10.000–20.000€ te da mucho más margen que 3.000€. La diferencia de coste es cero (es dinero tuyo que ingresa en la cuenta de la empresa).
Sí. La ampliación de capital es una operación relativamente común y perfectamente viable. Requiere acuerdo de la junta, escritura notarial e inscripción registral. No es un obstáculo insalvable, pero tiene un coste de 500–900€ en total. Planificar bien desde el inicio evita ese coste adicional.
Capital, participaciones, estatutos. Todo pensado para que la empresa no tenga problemas innecesarios en los primeros años.